viernes, 25 de enero de 2013

Frankenstein







  Frankenstein, ser creado en un intento de sobrepasar la propia Naturaleza, la propia vulnerabilidad de ser humano. Vencer a la muerte y así poder SER DIOS. Es un ser inocente que encarna la destrucción y la muerte que se quiso sobrepasar. No es un ser vivo. Es un muerto viviente.




 Tuve un sueño.


 Eras tú. 


 Ese que siendo yo una niña, porque lo era, aunque mi cuerpo hablase ya de la mujer que sería, abusó de la posición que la vida le dio para instruir y guiar.

 Ese que, aún hoy, no reconoce lo que hizo, únicamente se siente culpable de haber sido "descubierto", de haber "defraudado" a los que le querían (porque aunque yo guardé silencio, sé que hubo otras detrás que no lo hicieron).  
 Ese que, aún hoy, no entiende que la maestría no es una toma de poder...es una caída...es un servicio...es una protección de lo vulnerable, de lo inexperto, hasta que la propia naturaleza madure por sí solo aquello que tenga que madurar.
 Ese que, después de veinte años, llama a la puerta y pide paso como si nada hubiese sucedido. ¡Raquelita, quiero que te vayan bien las cosas porque "eres muy buena"!. 
  Fuiste un zorro en un corral de gallinas. Abusaste de tu poder y todavía esperas que la gallina ponga gustosa su cuello (tu mensaje victimizándote, en el que yo torpemente caí, así me habla de ello).



 Tuve un sueño.


 Erás tú.


 Tenías la cara llena de cortes como Frankenstein. Los cortes no estaban cosidos, estaban cogidos con imperdibles. Abrías tus brazos y yo te abrazaba pero mis piernas permanecían cruzadas; y tú, riendo, me decías: ¡Raquelita, abre las piernas, que tú sabes abrirte muy bien de piernas!. Y yo...queriendo satisfacerte...hacía lo que tú me pedías.





 Durante años no me reconocí como una víctima porque fui consciente siempre de la entrega de mi poder. Deseaba ser querida, deseaba ser aceptada...y negocié. Negocié y no supe, porque mi edad no me daba la perspectiva para ello, de las consecuencias de ese negocio. Tú...sí tenías edad para ser consciente pero no la sabiduría generosa del que asume su maestría y sabe que su papel es ofrecerse sin esperar recompensa alguna. Porque la recompensa que un maestro reciba de un alumno siempre estará teñida de fascinación, no de amor. Así que hoy, hoy que sí tengo los años y la experiencia para ser consciente de todo esto, me declaro víctima. Me declaro víctima de tu abuso de poder. Me declaro víctima de mi deseo de satisfacer, de mi necesidad de sentirme amada, de sentirme re-conocida.


  La vida nos ha dado la posibilidad de hacer las cosas de forma diferente y casi la desaprovecho por mi tendencia a esconderme en la creencia que la solución del sufrimiento del mundo se encuentra en mis manos; por rehuir la confrontación con mi propio sufrimiento. Así que, hoy te digo: 


 NO, no me voy abrir más de piernas ante el abuso, la inconsciencia, la manipulación, la mentira y la cobardía. Raquelita ya no es una niña buena que busca el reconocimiento exterior. Raquelita es una mujer que trata de amarse con todas sus fuerzas en toda su imperfección...

 Te agradezco que me hayas dado la oportunidad de verbalizar todo esto y que hayas reaparecido "mágicamente" justo cuando había decidido darme un espacio para "mirar" mi dolor. Te agradezco que tu energía me sacudiese, por contraste, el adormecimiento en el que me encontraba cuando nos conocimos. Estoy segura que la vida, si algún día decides ir con el corazón en la mano y la verdad por delante, te dará la oportunidad de ser escuchado y abrazado en tu sufrimiento -porque todos...todos...somos víctimas- pero esa persona...NO VOY A SER YO.  



 Cae el telón. 


 Fin de la representación.





 RSB


  
                                          http://youtu.be/UmYEfF3We8M